Por: Katherine Betancur Ríos

Aunque Antioquia ha cambiado y está mejorando su imagen, sabemos que ésta aún es violenta. Si es noticia desde hace tantos años los desplazamientos forzados, los asesinatos y amenazas a campesinos por parte de los grupos subversivos por el hecho de saludar a uno y a otro bando, por dar agua, estadía o comida al enemigo, donde sabemos que lo hacen por simple miedo y obedeciendo a ese sentimiento de inferioridad que le instaura ese otro que se vuelve en un mostro para la sociedad, cuantos serían los estudiantes informantes muertos o los no informantes, pero sospechosos o los inocentes; ¿Se incrementarán los falsos positivos?
No es ubicar a la guerrilla o a las bandas criminales a costa de cualquier cosa. Por encima de su captura está la protección de las personas, pero evidentemente el pensamiento del Gobierno va por otra corriente que de ejecutar la idea de informantes universitarios; utilizaría la crisis económica actual para seducir a mil estudiantes con cien mil pesos mensuales a cambio de su información. Sería muy probable sobretodo con tanta gente aguantando hambre, que este oficio se vuelva en un negocio muy rentable.
Muchos estudiantes han rechazado esta propuesta siendo consientes de lo peligroso que sería, sobre todo por el conflicto que vive actualmente la ciudad.
Sin embargo, dos días después del anuncio de esta propuesta hecha el 27 de enero, aparece un comunicado de prensa invitando a la ciudadanía a colaborar, eliminando por completo la palabra estudiante; ¿será que se dio cuneta que realmente es grave?
Decir que toda la ciudadanía debe estar a favor del bienestar social y todos tenemos el deber de estar con la Policía en una lucha contra la violencia, tiene una connotación muy diferente de a crear una red de jóvenes informantes de las universidades, indudablemente ésta última es poner un blanco fijo, una bomba andante.
Gremios sociales y académicos y el personero de Medellín Jairo Herrán, rechazaron la propuesta y el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, pidió ser reflexionada.
Esta medida desesperada haría que los estudiante se convirtieran en "sapos" y los antecedentes criminales del país muestran que pasa con ellos, desde el otro lado, los criminales reforzarían sus estrategias para delinquir, porque no es una medida que asegure una mejora en la reducción de crímenes, pero sí asegura nuevas e ingeniosas formas de hacerlo.
Aunque seguramente habrá personas como el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias, quienes estén de acuerdo con la propuesta, resaltando que se debe hacer de manera adecuada y brindando la seguridad apropiada a los estudiantes, otras tantas personas como las madres de los estudiantes quisieran saber como controlarían dicha seguridad.

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